>Hoy salí a la calle después de una larga siesta.
No tenía muchas ganas de maquillarme, por eso la boca me quedó un poco chanfleada.
La vecina de planta baja -siempre con su malhumor a cuesta- me dirigió una mirada despreciable.
En el colectivo hasta el trabajo, el niño que se sentaba delante mio se asustó cuando intenté sonreirle y preferí bajarme, aunque estuviera a diez cuadras.
Supongo que no voy a recolectar muchas monedas. Mis ojos delatan la tristeza que me embarga. La pantomima es un arte que no admite la hipocresía de las palabras.
No te olvides que no puedo hablar. Solo estoy leyendo tus labios.

El MIMO de siempre